
La posibilidad de contar con coches eléctricos que recorran distancias mucho mayores, viviendas capaces de autoabastecerse de energía o móviles y portátiles que requieran menos recargas depende directamente de desarrollar baterías más eficientes, estables y duraderas. En este contexto, CIC energiGUNE, centro de investigación vasco de referencia en almacenamiento y conversión de energía electroquímica y térmica, ha dado un paso decisivo para acelerar la llegada de estas tecnologías al mercado.
Gracias a la aplicación integrada de metodologías avanzadas de modelización computacional, el centro es ya capaz de predecir el rendimiento y la degradación de las baterías antes incluso de fabricarlas físicamente en el laboratorio. Este avance permite identificar de antemano las fortalezas y debilidades de nuevos materiales y configuraciones, reduciendo el número de ensayos experimentales necesarios.
“Esta estrategia integrada abre la puerta a acelerar de forma significativa el desarrollo de nuevas baterías, disminuyendo el volumen de experimentación y acortando de manera muy notable el tiempo entre el diseño y la fabricación de prototipos”, ha señalado el doctor Javier Carrasco, jefe del Grupo de Modelizado y Estudios Computacionales y responsable del trabajo.
Para hacer posible este progreso, el equipo ha empleado herramientas de química cuántica y simulaciones avanzadas con las que es posible analizar cómo se comportan los átomos y electrones dentro de los materiales. Este enfoque, combinado con modelos electroquímicos, térmicos y mecánicos desarrollados en el propio centro, “constituye un marco sólido que permite anticipar qué compuestos y configuraciones son más prometedores, estables y sostenibles para futuras baterías y otros sistemas de almacenamiento energético”, ha indicado Oier Arcelus, investigador del Grupo.
Este avance metodológico representa una herramienta clave para afrontar uno de los principales desafíos de la industria de las baterías: comprender y mitigar los mecanismos de degradación desde el minuto cero, antes incluso de fabricar los primeros prototipos.
Según Montse Casas, directora científica de CIC energiGUNE, “si queremos coches eléctricos que recorran más kilómetros por carga o móviles que no tengamos que enchufar cada día, debemos acelerar la forma en la que diseñamos las baterías. Y eso es precisamente lo que nos permite la simulación computacional: anticipar cómo funcionará una batería incluso antes de fabricarla. Esta capacidad reduce años de investigación, evita cientos de ensayos experimentales y acerca estas mejoras al ciudadano con mucha más rapidez”.Con estas capacidades, CIC energiGUNE se sitúa entre los centros punteros en Europa en el uso de simulación multiescala para el diseño de materiales y componentes de próxima generación, reforzando su papel como socio tecnológico de referencia para empresas, industria y agentes de innovación.
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