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Más allá de los genes: el entorno físico en el cáncer de mama

Cuando se estudia el cáncer, la atención suele centrarse en los genes y las moléculas que regulan la actividad celular. Sin embargo, un equipo del Instituto Biofisika investiga otro factor menos conocido, pero cada vez más relevante: la capacidad de las células para percibir las propiedades físicas de su entorno.

Con motivo del Día del Cáncer de Mama, los investigadores quieren dar visibilidad a una línea de trabajo que trata de responder a una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando las células detectan que el tejido que las rodea se vuelve más rígido? La respuesta podría ser importante para comprender mejor enfermedades como el cáncer de mama. Diversos estudios han mostrado que los tumores suelen presentar tejidos más rígidos que los sanos y que estas modificaciones físicas pueden alterar el comportamiento celular. En algunos casos, las células responden a estas señales adoptando características asociadas a formas más agresivas de la enfermedad.

Este fenómeno es objeto de estudio de la mecanobiología, una disciplina que analiza cómo las fuerzas y propiedades físicas influyen en los sistemas vivos. En el Instituto Biofisika, los investigadores trabajan para entender cómo estas señales físicas se combinan con las señales bioquímicas que tradicionalmente han ocupado el centro de la investigación biomédica.

“Durante muchas décadas no se han tenido en cuenta las fuerzas mecánicas a la hora de entender la biología y la patología”, explica Ion Andreu, investigador Ikerbasque en el Instituto Biofisika. “Sin embargo, ahora vemos que son centrales desde el desarrollo embrionario hasta el envejecimiento y también en patologías como el cáncer de mama”.

La investigación es desarrollada por un equipo multidisciplinar del que forman parte también, entre otros, Maddi García Ayerbe, investigadora predoctoral, y Cristina de la Parte, técnica de investigación. Su objetivo es comprender los mecanismos fundamentales mediante los cuales las células integran la información física y química de su entorno para decidir cómo crecer, moverse o responder a cambios en los tejidos.

Este equipo de investigación subraya que su trabajo no busca desarrollar un tratamiento inmediato. Se trata de investigación básica, orientada a generar conocimiento sobre procesos biológicos complejos que todavía no se comprenden por completo. Ese conocimiento, señalan, es el que puede sentar las bases de futuras aplicaciones biomédicas.

A medida que disciplinas emergentes como la mecanobiología se integren con campos más consolidados como la bioquímica, los científicos esperan obtener una visión más completa de enfermedades complejas como el cáncer de mama.

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